El burén: donde se cocina la torta de casabe

Agresiones extranjeras (1493-1797)

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 Agresiones extranjeras (1493-!797)

El 12 de octubre de 1492, luego del cañonazo, en señal de haber visto tierra. Desde la “Pinta”, un marinero de nombre Rodrígo de Triana, gritó ¡Tierra ¡Tierra.  No había llegado a la India como creyó haberlo hecho; pero había descubierto un Nuevo Mundo. Al desembarcar cayeron de rodillas, besando la tierra y dando gracias al Señor; que los había conducido al buen éxito  de su osada empresa. A pesar de que los naturales llamaban a esta isla “Guanahani”, Colón la bautizó con el nombre de “San Salvador”. Luego de la interacción con los indígenas, prosiguió navegando y encontrando islas en todas direcciones. A pocos días llegó a Cuba, aunque continuaba equivocándose; creía  que debía ser Japón. Y la bautizó con el nombre de Fernandina, en honor a su rey. Una mañana, navegando por las costas de “Hayti”, la llamó “La Española”. Allí dejó 40 hombres. En esta primera colonia establecida en el Nuevo Mundo, construyó un pequeño fuerte al que llamó el “Fortín de Navidad”

 El 25 de septiembre del 1493, Colón salió de Cádiz (España) a realizar su segundo  viaje. En su camino de regreso , después de seguir bautizando islas de las Antillas Menores, llegó el 19 de noviembre de 1493, y ancló su armada, tomando posesión de la isla, a la que llamó “San Juan Bautista”( que más tarde se llamará Puerto Rico), en honor a Don Juan ,heredero de la Corona de Castilla. De aquí, vuelve de regreso a “La Española”para socorrer a los colonos que allí había dejado, en su primer viaje(1492). Sufrió la gran decepción de su vida, encontró el fuerte destruído y ningún rastro de los 40 hombre allí dejados; en el primer viaje.

  En la costa norte de esta isla, Colón estableció la primera población en el Nuevo Mundo; a la que llamó Isabela, en honor a su protectora, la reina Isabel. Tres años más tarde, su hermano Bartolomé Colón; fundo la población de la Nueva Isabela. Que años más tarde llevará en nombre de Santo Domingo.

 Durante este tiempo, los principales caciques, se unieron para rebelarse contra los españoles. Pero fueron derrotados. Muchos indígenas huyeron a los montes, aunque la isla se conquistó con el paso del tiempo y los indígenas fueron repartidos entre los colonos españoles. Ya para el 1502, había sido nombrado gobernador de Santo Domingo, Nicolás de Ovando. Quién terminó la conquista y adelantó las mejoras necesarias de la isla. En algún momento anterior al 1508, concertó con Juan Ponce de León la exploración y colonización de Puerto Rico. Ya en el 1508, salía desde La Villa de Santo Domingo, un pequeño carabelón bajo el mando de de Juan Ponce con rumbo a la isla de San Juan, pero su primera visita la recibe la isla de la Mona y desde ahí, el emprendedor caudillo va a la costa sur; a la tierra del gran cacique Agueybana, cuya autoridad es respetada y acatada por todos los yucayeques indígenas de la Isla.

 Cuando el conquistador español llega a Boriquén (llamada así, por los indígenas), el hombre taíno lo recibe con una mezcla de asombro y maravilla. El español desciende del “turey”( cielo mitológico primitivo) por tanto, es inmortal y no hay golpe o herida que lo haga morir ( concepto indígena sobre el español nunca antes visto por el indígena). Ante esta situación al indigena no le queda otra alternativa que hacer el “guaitiaos” (esto es, intercambiar sus nombres y los de sus repectivas esposas). Lo que constituye un pacto de amistad entre ambos. Llegó el momento, de acompañarlos en un recorrido por los ríos, pero al mostrale la arena extraída del río, observa el indígena el brillo de codicia ante la presencia en la arena de la piedrecilla dorada. Este es el inicio del brusco cambio  que habrá de tomar las relaciones entre el español y el indígena.

 Todo es trastornado por el hombre blanco: la paz del yucayeque; la faena diaria; la alimentación y la vida familiar. Aquí se colma la copa. Corre la voz en secreto de esta intolerable situación, a la que hay que poner coto. Un joven español de nombre Diego Salcedo, será quién confirme, que estos hombres no son inmortales.  Durante un paseo por la orilla del río, Salcedo es bruscamente sumergido hasta perder la respiración, pero aún así, los indígenas esperan durante tres días, hasta notar que su cuerpo comienza a “heder” como el de cualquier indígena. Este experimento es la mecha que hará estallar la insurrección indígena. Llega la noticia de este acontecimiento ante Juan Ponce. Ahora le hierve la sangre guerrera. Entiende que el indio no es ya más un pacífico trabajador sumiso, sino un peligroso enemigo.

 Ahora  españoles e indígenas quedan separados por largos siglos de historia. El taíno hombre de cultura rudimentaria, sólo ha podido crear como instrumento de guerra; la flecha y la macana. El español, poseedor de una rica tradicción bélica, posee la ballesta,  la pica, y el arcabuz.  En una guerra que sólo la determinará, quién pueda lanzar más lejos el instrumento que lleva la muerte. En este aspecto el futuro próximo , ya esta escrito. Bastó una prueba con el arcabuz, cuando revienta el cuerpo de un cacique para comprender que la distancia, vencía el cuerpo a cuerpo. Este singular disparo quiebra la voluntad de resistencia del indígena.

 Ya para la primavera de 1511, se había logrado sofocar la principal rebelión indígena. Aunque en el este de la isla, habrá por largo tiempo escaramuzas e incursiones de guerra. Aún para el 1515 ni en La Española ni en San Juan se había resuelto el problema indígena, cuya razón principal anidaba en el repartimiento injusto de los indígenas. Todavía para el 1521,la hostilidad indígena en Florida(E.U.) era bien pronunciada. Eran tremendamente ágiles y de gran puntería.

 El 19 de noviembre de 1525, se acerca un navío inglés a San Juan. Por esta vez no viene en son de guerra, sino sólo desean conocer las islas para dar cuenta a su rey y cargar con el “palo de brasil” arbusto para hacer tintes que en Europa tiene muy buen mercado. Esta es la primera vez que los británicos visitan a San Juan. Setentas años después, comenzarán  a verlos más a menudo en su carácter imperialista. Para el 1538, los corsarios franceses, convierten a San Germán en el nuevo blanco de sus ataques. Queman y roban la iglesia; pero ya de partida la bendita lluvía moja su pólvora y se convierten los atacantes en atacados. Más de una docena muere en manos de los vecinos del lugar y el resto cae preso hasta que devuelvan las campanas de la iglesia y otras cosas, como rescate.

 En vistas de estos ataques, España en 1533, comienza a construir en la Isla a San Felipe del Morro. Ya la fortaleza se había comenzado a construir. Estas agresiones aunque pequeñas, no son otra cosa que el comienzo de otras mayores; como consecuencia de las rivalidades entre los países europeos. Cuando hay paz en el Viejo Mundo se aplacan los odios en el Nuevo. En el 1576, los franceses vuelven a atacar a San Germás en su nuevo lugar a donde se había trasladado la ciudad para mejor protección(las lomas de Santa Marta). Pero a España no le preocupa tanto los franceses, sino  los ingleses. La reina Isabel era la  más enconada enemiga de la  riqueza eapañola. Ya para este momento, Francia había cesado de ser enemiga de España;  ahora es enemiga de los ingleses.

 La envidia británica sobre españa  va a repercutir sobre Puerto Rico. España no accede a las peticiones inglesas de hacer comercio con América. Así que para el 1595, Sir Francis Drake, corsario inglés dejaba ver sus velas frente a la ciudad de San Juan. El fuego inmediato de las baterías insulares hacia la armada de Drake,  lo hizo ponerse fuera del alcance de los cañones. Navegó de un lado a otro durante toda la noche, sin disparar un solo tiro. Pero a las diez de la noche, el enemigo cruzó el Morro con 25 lanchas tripuladas por 50 o 60 hombres cada una. El combate en ambos lados fue sangriento, murieron 400 ingleses y 40 españoles. 15 de las lanchas regresaron con el sabor del fracaso. Pero de regreso saqueó e insendió cuanto halló a su paso en las indias occidentales. Asaltó los barcos españoles, dio la vuelta a América del Sur saqueando las costas y cruzó el Pacífico llegando sano y salvo a Inglaterra con un gran botín. Pero de Puerto Rico no pudo llevarse nada. Fue una defensa heroíca contra el caudillo más temido de la época. Poco tiempo después Drake se enteró que había dejado dos millones de pesos que ahora iban rumbo a España.

En el 1598, otro famoso marino inglés en contra de los Españoles, anuncia su propósito de tomar  a San Juan; empresa en que su compatriota Drake había fracasado. El 6 de junio llegaron a las playas de Loíza, los primeros buques de la escuadra inglesa. Desembarcaron 1,000 hombres. Marcharon por la orilla del mar hasta toparse con un lugareño, que esperaban fuera su  guía, lo cual aceptó. Pero éste, no hablaba ni inglés ni español, además de estar muy asustado. Los guió hasta donde pudieron divisar cinco piezas de artillería. Pero ya los soldados de caballería los habían descubierto. En estos  momentos, no existen los fuertes de San Antonio, San Jerónimo y San Cristóbal, ni las murallas de defensa.

 El asalto duró dos horas, sin descanso. Pero no fue posible atravesar la puerta de entrada al puente. Su construcción era del tal naturaleza, que ni siquiera pudieron derribarla. El día siguiente tomaron otra ruta, desembarcaron por el Escambrón. Atacaron de lado y de espalda a los heroícos defensores del puente de San Antonio. Murieron en esta ocasión los valientes  hijos del País. La resistencia de los soldados españoles no fue lo bastante para deterner a las tropas del conde de Cumberland (Jorge Clifford). El 19 de junio, tomó Cumberland posesión de la ciudad, que encontró desierta. A parte de los ancianos, mujeres y heridos; el resto había abandonado la población para refugiarse en el Morro. Cumberland pidió al gobernador Mosquera que rindiera el fuerte. El gobernador respondió:”el rey de España me ha ordenado guardarlo y que mientras viviera no entregaría el fuerte”. Cumberland no encontró otro remedio, que tomar el fuerte por asalto. Y al comenzar el cañoneo de artillería, Mosquera tuvo a bien rendir la plaza. La guarnición de casi 400 hombres capituló el 25 de junio de 1598. El día siguiente, la flota británica entró por la bahía.

 Cumberland trató de convertir a Puerto Rico en una colonia inglesa. Dispuso que todos los españoles, se retirarán a vivir en otro lugar. Empezó la inscripción de los ingleses que querían quedarse. Pero el Señor habia dispuesto otra cosa. Una epidemia, se transmitió rápidamente a los ingleses. De 1000 hombres habían muerto 400. Los supervivientes estaban deseosos de abandonar la Isla. Antes de su partida, Cumberland trató de obterner un fuerte rescate de los vecinos, pero no tuvo éxito. Se alejó de Puerto Rico el 14 de agosto, llevándose sus pieles curtidas, el gengibre y la azúcar que estaba preparada o que pudieron recoger. Además de ochenta piezas de artillería y las campanas de la iglesia. Su susesor, también terminó por abandonar la Isla el 23 de noviembre de 1598. Los ingleses estuvieron en el poder de la Isla por 157 días. Los fondos del “situado” que venían de la Habana, el buque hizo escala en Aguada. Los vecinos lo pusieron a salvo hasta que los ingleses definitivamente, se fueran de Puerto Rico.

 España perseguida por el odio de las naciones que no tuvieron la suerte de obtener un vasto mercado, como América, continúa bajo el asedio; ahora de los holandeses. Para el 1625, Balduino Enrico enfila hacia el mar Caribe. Con velas desplegadas se aproxima la flota de 17 navíos, hacia San Juan.Es avistado desde el Morro. El gobernador y capitán general, Don Juan de Haro, quién recién estrenaba la plaza; da la orden de tocar las campanas y que disparen algunas piezas de artillería del Morro para dar la alerta a la gente del campo y la ciudad. El recuerdo de Drake, les convence de que la playa del Escambron es el punto más peligroso. Enrico piensa otra cosa, manda a izar todas las velas y empujado por el viento entra salvo y seguro por el puerto, como si fuera éste un puerto holandés. Sorprendido el gobernador de Haro, ordena que las mejores piezas de artillería vayan al Morro y que busquen el más valiente capitán, para que esté en la tierra baja de la ciudad. Para que de esta manera le dispute al enemigo ese probable sitio de desembarco.

 Ahí surge el nombre del capitán Juan Amézquita. Cree Enrico que tendrán  que repetir el episodio del 1598, de rendir la plaza. Envía con tambor y bandera una misiva, donde pide a nombre del Principe  de Orange que entreguen la plaza, de Haro; no es Mosquera. Ya lleva años conociendo la jactancia del holandés, por tanto no le asusta. Así que entre ellos comiemza una guerra de misivas de parte y parte. Al final la misiva de Juan de Haro convence a Enrico que ha perdido la partida. Las palabras  envueltas en esta última misiva: “He visto el papel que se me ha escrito, y si todo el poder que queda en Holanda, estuviera aquí  en Puerto Rico hoy, lo estimaría en mucho; porque vieran el valor de los españoles. Y si quemarán el lugar, valor tienen los vecinos para hacer otras casas, porque les queda madera en el monte y materiales en la tierra”. Enrico recibe la contestación y con estas palabras,  y conociendo a de Haro; sabe que ha perdido la partida. Los buques comienzan a cargar lo poco de valor militar que encuentran a la mano. El 22de octubre Balduino ordena el embarco de las tropas, no sin antes, quemar la ciudad por los cuatro costados. Sus naves llevan los daños de una guerra, pero Puerto Rico guarda un daño mayor porque una gran parte del centenario esfuerzo colonizador, quedó entre polvo y cenizas.

 En el 1629, mientras franceses e ingleses se aprovechan de las tierras del azúcar, tabaco y cacao en las Antillas Menores, descuidadas por España. Los holandeses se establecen en Curazao y en Aruba. No sólo se dedican a la trata de esclavos, sino; que llevan "sal" de la costa venezolana a Holanda. Además de vender por todas parte del mundo hispánico, producto producidos en Europa, a todos aquellos que se atreven a burlas las leyes y trafican clandestinamente. Además de este nuevo tipo de poblador no español, está el aventurero” lobo de mar”; incapaz de establecerse como ser sedentario y esta siempre dispuesto a abordar los buques y apresar tesoros o caer sobre poblados indefensos. Arrasar casas , iglesias, matar hombres,  robar mujeres y repartirse el botín.

 Bertrand d` Ogeron, soldado de fortuna que sueña con fundar colonias, sus continuos fracasos lo llevan a la guarida de los bucaneros. Allí observa que existen otros grupos de franceses igual que él, que están dispersos por las costas de Haití. Lo que hace florecer en su mente la idea de someter al gobierno francés  un plan para unir a todos estos grupos bajo la autoridad de Francia. Idea  aceptada por el ministro francés. Así , que el amigo de los bucaneros, ahora es convertido en su jefe. Y es encargado de fundar la administración del dominio francés en Haití.

 Hacia el 1673, se mueve Ogeron por la parte occidental de Santo Domingo, y llega a la isla de San Juan, por suerte casi como de costumbre, sobreviene un naufragio, y al tocar playa cae en manos de los españoles. Engaña a los españoles comportándose de manera absurda, y estos creen que está “chiflado”, ordenando que lo suelten. Huye durante la noche con un compañero y logra quitarle la canoa a dos pescadores que utilizan para regresar a Santo Domingo y reunir hombres para atacar a Puerto Rico. Para su regreso ya los españoles estaban preparados y embisten desde la espesura haciéndolo huir y reembarcar. Estos tipos de acontecimientos ocurren en estos tiempos con gran frecuencia, entre piratas y pobladores.

 En el 1674, la Corona española permite al corsario español, oriundo de Vizcaya a construir galeras pequeñas que puedan llevar 120 hombres y moverse con remos o por el viento. Este corsario tendrá la misión de proteger las costas del imperio español, vigilar los contrabandistas y que no obstruyan el comercio español. Así, que con  esta “patente de corso”, pasan los vizcaínos  a América. Los ingleses desde este momento tendrán que enfrentarse a un tenaz enemigo. Son implacables y persiguen como "perros de presa" a toda embarcación extraña. A veces violan el permiso real, rebasando los límites marítimo que expresa el permiso real. Los ingleses  ahora ponen el grito en el cielo, pidiendo protección al gobierno británico.

 Surge la figura del corsario nativo, Miguel Henríquez, el mulato zapatero, se convierte en armador del rey. Al avivarse la actividad corsaria, Henríquez pone toda su astucia, vigor y ambición, obteniendo del rey Don Felipe V, el título de Capitán de Mar y Guerra y Armados de los Corsos de Puerto Rico. También está Don Antonio de los Reyes Correa que sabe muy bien como defender la Isla. Se distinguió en la defensa del pueblo de Arecibo, entre otras defensas. Su defensa la realizó con tanta pasión que se convirtió en el “héroe del pueblo”. Existen durante este tiempo distintas incursiones a la Isla, pero la voluntad criolla es inquebrantable cuando se le provoca.

 Los ingleses resuelto por esta tercera ocasión a someter la Isla, traen un plan de atacar dos blancos en secuencia: La Isla de Trinidad y la isla de Puerto Rico. Para sus planes Trinidad posee una posición privilegiada, si el propósito es cerrarle las líneas de comunicación marítima a España;  con sus indias. Además del potencial como lugar para contrabandear con los dominios españoles. Y así. poder conquistar el comercio exclusivo español con América, que a estos momentos constituye una magna finalidad de la política exterior británica. La conquista de Trinidad fue un “dia de campo”. Carecían de todo lo necesario para una defensa efectiva. Esto motiva a pensar por parte de los ingleses, que en Puerto Rico ocurriría lo mismo. Esta imponente escuadra bajo el Almirante Henry Harvey y acaudillada por Sir Ralph Abercromby se apresta a ganar la batalla por el Caribe.

 El 17 de abril de 1797, ya con una actitud puesta a prueba, se mantiene alerta y vigilante la Isla. Durante la madrugada, se comienzan a ver las velas en la lejanía y en la medida en que avanzan, pueblan los navíos   todo el ancho marítimo a la vista. Los ingleses envían fragatas a bloquear la entrada del puerto, mientras exploran la costa de Palo Seco. Determinan que Boca de Cangrejos es el punto ideal para desembarcar. Comienzas las misivas entre las partes con un lenguaje cortés y con condiciones generosas para los españoles. La respuesta española con brevedad y cortesía enfatizan; “que tanto el gobernador De Castro como los habitantes están dispuestos a vender caras sus vidas…” El General Sir Ralph Abercromby, comprende que De Castro es un hombre distinto al gobernador Don José María  Chacón de Trinidad. Puerto Rico no se rinde  hay que tomarlo. Ya los ingleses  están en el área de Santurce, establecen su cuartel general en la casa veraniega del obispo. En el fuerte San Jerónimo ondea la bandera francesa, hecho que confunde a los ingleses. Envían una misiva donde preguntan:  Quién manda en esta plaza? De respuesta contesta Don Ramón de Castro”que con quién se a de entender es con el Brigadier de los Reales Ejércitos, Gobernador y Capitán General de la Isla. Abercromby ordena el bombardeo de San Antonio, llueven los cañonazos, hacen estragos al igual que en el Escambrón. La finalidad que persigue los ingleses es perforar las líneas de defensa con todo recurso disponible. Los españoles resisten. Pasan los día y los británicos no logran avance. Abercromby comprende que se enfrenta a un grave peligro. Es urgente evitar el creciente cerco e impedir la batalla campal, de Castro no podrá poner en juego todo su plan. La gran batalla no podrá realizarse ante la renuencia británica a la batalla campal. El 30 de abril, Abercromby abandona el asedio de la plaza. Es una decisión dolorosa, pero inevitable. Reembarca sus tropas, abandonando armas de fuego, municiones y víveres. Será en Egipto, donde Abercromby ganará fama contra las tropas de Napoleón. En tierra se prende el júbilo. Es el momento de dar gracias al Señor.

Compilado y redactado; cecangpr (B.A.E;M.A.)  ( www.cecangpr.com)

 

Los tres ataques británicos a la isla de San Juan, Puerto Rico

Sir Francis Drake, 1595
Terror de los habitantes en posesiones españolas.
Este temible y poderoso enemigo emprende una expedición contra Puerto Rico

Jorge Clifford Conde de Cumberland) 1598
Tomó la Isla por 157 dias
Los valientes hijos de este País,lucharoncon tal heroísmo;que hasta hoy quedan vivos en su fama.

Sir Ralph Abercromby 1797
Rehusó a la batalla campal y se retiró.
General jefe del ejército británico, que cercó la ciudad de San Juan para combatirla y apoderarse.

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