El burén: donde se cocina la torta de casabe

La cultura africana

Emigración artificial, impuesta por la fuerza 

 No hay en el corazón de la remota Africa indicio de pueblo en continuo movimiento como se observa en la América precolombina. No existe allí, una expansión del comercio, de las artes naútica, de la curiosidad científica como la que existe en Europa; que arrebata la imaginación aventurera e impulsa a la búsqueda de la ruta a la India. No hay motivo interno alguno para que el negro se lance a la travesía para llegar a América. Sólo la codicia del hombre blanco explicará el gran éxodo artificial, del traslado de millones de pacíficos y sedentarios africanos a las tierras de América.

¿ Cómo es Africa?
 
 
  Africa produce en la historia dos notables culturas: la cultura egipcia que será motivo de admiración para los griegos. Y Túnez (antigua Cartago), patría de navegantes y mercaderes; que en un momento de la historia retará el poderío de Roma. Esa es Africa del norte. Entre ella y Africa central se extiende el desierto, valla aísladora que cambia la configuración de las culturas, el color de la piel y la vida espíritual. Tras el desierto se extiende una zona de bosques y selvas. Entonces, comienza una Africa misteriosa, de grandes ríos y exuberante vegetación e intensos colores. Este medio le impone terribles condiciones a la vida del hombre. El sur de Africa lo habitan históricamente los hotentotes y los bosquimanos, pueblos de nivel primitivo y escazas realizaciones culturales. Entre los hotentotes la ganadería es la ocupación principal. Los bosquimanos, por el contrario, son cazadores nómadas. Ambos pueblos rinden culto a los cuerpos celestiales, y en su vida espiritual y social; la música y la danza poseen características inconfundibles.
 Hacia el norte están las dos regiones de mayor importancia para la historia de América. En la zona del Congo y en la costa de Guinea, se encuentran pueblos que enviarán sus hijos a las plantaciones antillanas. Las culturas del Congo son sedentarias , dedicadas al cultivo de la tierra. Viven en aldeas formadas por casas rectangulares, construídas con paredes de barro y cubiertas de paja. Entre los pueblos del Congo, la cerámica logra elevada perfección y sus esculturas de barro y de madera serán famosas como ejemplo de un gran arte. Interesante es entre los pueblos del Congo el uso del tambor. Las expertas manos del tamborilero arrancan sonoridades al instrumento musical que forman un lenguaje de gran calidad expresiva para la tribu.
 En la costa de Guinea, hay desde los tiempos del descubrimiento de América, por Colón, abudancia de pueblos sedentarios. La cultura material es adelantada. La región es rica y complicada. Los pueblos que hablan la lengua yoruba honran a los muertos con costosos rituales, pues ven en el rito funerario la culminación de la vida del hombre. Todo el mundo está dispuesto de antemano y no existe frontera entre la vida y la muerte. De ahí que en la región de Guinea abunde el interés en las prácticas adivinatorias y en la magia. Con la adivinación puede el africano averiguar el futuro. Con la magia, don de los dioses, se fortalece para luchar contra las fuerzas hostiles.


Esclavos

 Estos pueblos africanos, que trabajan la tierra y crean complicadas organizaciones políticas, se hallan en un nivel más avanzado que los indios de las antillas. El tráfico con el europeo ha de apresurar el envío  de esclavos a las tierras de América. Para los portugueses es grande y lucrativo negocio. Para los reyezuelos africanos resulta cómodo recurso,  que les permite disponer de los esclavos  conquistados  en  guerras. Y así, comienza la gran emigración forzosa que desgarra a miles de africanos de sus tierras y los entregan a la codicia del hombre blanco, en las plantaciones antillanas.
 La esclavitud existe primero en la peninsula (España), donde el negro llega a incorporarse plenamente, a la vida de las poblaciones del sur. En 1501, la Corona permite el paso de esclavos cristianizados a América. Nicolás de Ovando recomienda que se prohiba la importación en el 1505, temeroso del efecto del efecto del negro sobre el indio.Pero la demanda de brazos obliga a hacer caso omiso de estas advertencias. En 1505 afluyen los esclavos a La Española y con la colonización de la isla de San Juan, hay campo propicio para aumentar la población africana. La importación de esclavos,  resulta también  buen negocio para la Corona que otorga licencias para ello y cobra dos ducados por cada licencia.
 Una razón fundamental explica la popularidad de la esclavitud africana entre los colonizadores españoles. Es que allí, donde el indio resulta díscolo y flojo; incapaz de entender la tarea agrícola o minera, el africano  de muestra de comprensión y mayor docilidad que el indígena. Aún cuando habrá también esclavos levantiscos y rebeldes. El africano tiene brazos y pecho fuertes, sin que le reste energía la lluvia de los años. Como el plátano y el guineo, el africano se hace parte del paisaje antillano y en su sumisa  condición  mantiene vivo su ingenio  de su raza: un profundo sentimiento religioso, una rica calidad expresiva en el cuento y la fábula y una pasión  social  por el baile y la danza que ha de adornar con ritmos y figuras, la música antillana hasta nuestros días.
 
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Compilado y redactado por: cecangpr (B.A.E;M.A)   ( www.cecangpr.com)

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